4 pasos para reflexionar sobre la vida

4 pasos para reflexionar sobre la vida

Reflexionar sobre la vida es esencial para aprender, crecer y avanzar. Aquí quiero compartir sus beneficios y cómo hacerlo deliberadamente.

Este artículo lo estoy escribiendo en tiempos de cuarentena en muchos lugares del planeta.

En una situación inédita a nivel global.

Por primera vez en mi vida, las circunstancias nos piden parar a todos al mismo tiempo.

Y esto tiene consecuencias que nadie había visualizado, pues el modelo de crecimiento económico de las personas, las naciones y del del planeta, fundamentado en el consumo y la explotación de los recursos naturales, está siendo puesto a consideración.

En este momento, nos estamos centrando en lo fundamental, que es tener lo necesario para comer, poder estar resguardados para mantener nuestra salud y acompañados de quienes amamos.

También es una oportunidad colectiva, para reflexionar.

Es un momento de reconectar

En nuestro mundo hiper competitivo, hay algo que se nos ha ido: el tiempo para estar con nosotros mismos.

Esto es tomarnos el espacio para pensar, entender, aprender y adaptar nuestro pensamiento a una nueva realidad.

También es un momento en que podemos ser creativos, probar otras cosas, hablar con los seres queridos y entender lo que es importante, para comprender nuestras prioridades.

Y es que nuestra sociedad actual premia el hacer, más no el reflexionar. Cuando ambos son indispensables.

Los beneficios de reflexionar sobre la vida

Reflexionar, es considerar una situación con atención y detenimiento, para estudiarla y comprenderla bien.

Esta tarea es indispensable, para avanzar, pues es la manera en que formamos experiencia y nos adaptamos a las circunstancias cambiantes.

Los beneficios de reflexionar sobre la vida son:

Te conoces más a ti mismo.

Al tener que parar, y entender cómo actuaste bajo determinadas circunstancias, te ofrece la oportunidad de entender más claramente, cómo es tu naturaleza, tus límites, cuáles son tus fortalezas y debilidades. Esto es una fuente importante de información a la hora de tomar decisiones sobre ti y tu vida.

Te da un nivel más profundo de aprendizaje

Reflexionar sobre la vida, te ayuda a aprender cómo funciona el mundo. Al percibir con más claridad, cómo reaccionan los demás y qué funciona y qué no para cumplir con tus cometidos.

Desafía los supuestos de cómo vives

Cuando entiendes, cambias la perspectiva de la vida. Empiezas a distinguir qué es real y que no. Qué es cierto para ti y confiar más en tu intuición. Te guías más, por lo que tiene significado para ti, dejas de vivir la vida bajo los parámetros de otros y más bajo tus propios principios. Reflexionar sobre ti te ayuda a ser más auténtico y creativo.

Empiezas a responder, más que a reaccionar

Reaccionar es una forma de defenderse de los estímulos externos. Es una acción inmediata e inconsciente, un acto instintivo que no controlamos y que en muchos casos nos lleva a tomar malas decisiones. Responder es un acto consciente y deliberado, que requiere de razonamiento previo y es intencionado.  Por tanto, nos ayuda a decidir mejor rápidamente y a estar preparados ante la incertidumbre.

Mejora tu confianza interna

Cuando te conoces a ti, sabes cómo actúas, cuáles son tus valores, en qué situaciones brillas y en cuáles no. Cuando te ves bajo una luz más realista, empiezas a tratarte mejor, por un lado, a aceptarte como eres y a quererte más. Al esto suceder, tu confianza interna aumenta y por tanto tus posibilidades de actuar con confianza y control. Inviertes menos energía en las percepciones que otras personas tienen de ti y más en tu percepción de ti mismo.

Cómo reflexionar sobre la vida

Reflexionar es más que una práctica de fin de año, es un hábito.

Lo puedes hacer incluso diariamente.

Entre más lo hagas, más rápido formaras experiencia.

Tampoco es algo que se realiza cada vez que pasa algo malo, aunque las reflexiones de más aprendizajes, vienen cuando algo sucedió diferente a lo que esperábamos.

Existen 4 preguntas para reflexionar y son en su orden:

1.      ¿Qué sucedió?

Esto se relaciona a reconocer las actividades y las decisiones que se tomaron. Por ejemplo, ¿Quiénes participaron?, ¿bajo qué circunstancias?, ¿cómo actuaron?, ¿cuál fue el resultado de esas interacciones?

2.      ¿Qué esperabas que sucediera?

Aquí puedes enumerar los supuestos bajo los que tu pensamiento funciona, tus expectativas sobre ti y los demás. Es el punto donde haces consiente lo que no tenías presente y de sacar a la luz todos esos pensamientos automáticos y muchas veces basados en sesgos personales.

3.      ¿Qué significa esto?

Aquí es donde te confrontas con la realidad, y entiendes de todos esos supuestos, cuáles son reales y cuáles no. Es el momento de repensar, cómo se actuó frente a una situación y porqué nos llevó a tener esos resultados.

4.      ¿Cómo puedes responder mejor en el futuro?

Esta pregunta nos conduce a sacar conclusiones sobre cómo responder en el futuro y cuáles supuestos son más adecuados para las diferentes situaciones que enfrentaremos. También nos ayuda a entender qué camino seguir.

Con estas 4 preguntas, puedes reflexionar de una forma que te ayude a capitalizar la experiencia, a conocerte mejor y entender el mundo a tu alrededor.

Espero que aproveches esta época para hacerlo.

share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *