4 señales de exceso de trabajo en tu vida

Exceso de trabajo

Es natural que en algunas circunstancias exista exceso de trabajo. Por ejemplo, puede ser que tengas un evento importante.

Lo que no es normal es permanecer en un estado de agobio continuo.

Existe cada vez más evidencia científica que relaciona trabajar muchas horas, con problemas psicológicos, de salud, baja productividad, dificultades familiares y de pareja.

¿Cuándo hay exceso de trabajo?

Lo difícil es saber cuál es el límite entre trabajar diligentemente y excederse en el trabajo.

Existen culturas corporativas, que alientan el exceso de trabajo.

También puede ser la presión propia que te impones, por lograr tus metas.

En mi experiencia existen 4 señales principales para identificar si te estás excediendo con el trabajo:

1.    Las relaciones personales no son tu prioridad

Esta señal se expresa cuando en aras de ser más productivo o lograr ascender, te olvidas de las personas.

Es perder parte de tu condición humana hacia los demás.

Entonces tarde o temprano, este comportamiento va a tener un costo en tus relaciones profesionales, familiares y personales.

¿Estas dejando de ver a la familia por trabajo?

¿Rechazas invitaciones de amigos por no tener tiempo?

¿Desconoces qué está pasando en la vida de tus seres amados?

¿Está bien tu relación de pareja? o ¿No tienes relación de pareja por falta de tiempo?

Estas preguntas sirven de reflexión y son una señal de alerta. Recuerda que el tiempo que pasas trabajando, lo dejas de utilizar para otras actividades.

Si tu vida está demasiado enfocada en el trabajo, entonces estas forzosamente desatendiendo otros aspectos de tu vida.

2.    No te puedes desconectar del trabajo

Son señales de alerta, si siempre hay una tarea pendiente del trabajo que no puede esperar o si llevas acumulados muchos días de vacaciones y cuando las tomas sigues trabajando.

¿Te sientes más que comprometido, indispensable para lograr el éxito de los proyectos de la empresa?

¿Cuándo estas en familia o con tu pareja, no puedes dejar de pensar en las situaciones del trabajo y estás ausente?

¿Normalmente respondes las llamadas de trabajo, o los mensajes de texto sin importar la hora?

Recuerda que, para ser más productivo, tu cerebro necesita descansar y recuperarse.

3.    Tu salud está en segundo plano

Cuando vives con exceso de trabajo, tu cuerpo empieza a hablar.

¿Tiendes a enfermarte más y con mayor intensidad?

Si te sientes estresado, con nudos en la espalda y no puedes dormir tranquilamente, algo está pasando.

Por otro lado, no tienes control de lo que comes. Te alimentas de forma deficiente, te saltas comidas, o comes mucho en la calle.

Posiblemente, tampoco tengas tiempo para hacer deporte.

Finalmente, te sientes irascible o crónicamente cansado.

4.    Estas distanciado de ti mismo

Al ser la vida solo trabajo, no tienes tiempo para estar contigo y reflexionar sobre ti.

Por tanto, las preguntas fundamentales de la vida permanecen sin respuesta.

Por ejemplo: ¿Qué quieres de la vida? ¿Cómo ves el dinero en tu vida? ¿Qué es ser feliz para ti? ¿Qué es realmente lo importante? ¿Cómo esperas ser recordado?

Muchas veces el exceso de trabajo, disfraza una verdad y es que nos sentimos incómodos con nosotros mismos.

Las creencias internas que generan exceso de trabajo

Las creencias son esos pensamientos internos y automáticos, que damos por ciertos y son el fundamento de cómo nos comportamos.

El exceso de trabajo, está fundamentado en ciertas creencias. Estas son las principales:

Tu valor personal está definido por el trabajo

Esta es la principal causa del exceso de trabajo, y es la creencia de que tu valor está atado a lo que produces y lo que seas capaz de lograr.

Es decir que solo mereces ser amado por tu éxito.

Por ejemplo, si no has alcanzado una buena posición profesional o si no puedes mostrar grandes posesiones entonces eres un fracaso.

También se ve cuando estás pendiente de clasificar a las personas en ganadores y perdedores.

 Es la idea de que vales en la medida de que tienes capacidad de poder, de comprar y poseer cosas.

Mi posición es que vales en la medida de que vivas bajo tus principios, tu trabajo ayude a otros y busques alcanzar tu potencial.

Eres indispensable

Esta segunda creencia se relaciona con el hecho de que, si no estás, nadie más va a poder hacer tu trabajo.

Solo piensa, cuantos jefes o empleados han despedido y las empresas continúan.

Así sea duro escucharlo, siempre habrá personas que también lo pueden realizar.

Si quieres efectúa el siguiente ejercicio: Reflexiona por un momento y visualiza que pasaría si no participaras en el trabajo que realizas por unos meses.

Ahora piensa si realmente se paralizaría el mundo y que sucedería si te vas.

Que tu trabajo pueda llegar a ser único y la expresión propia de quien eres, es diferente a que seas imprescindible.

Eres una máquina de alto rendimiento 

Esta es la idea de que la mayoría de personas, son mediocres.

Que tú eres la máquina más capaz, que siempre tiene que dar más, superarte continuamente y ser lo máximo en productividad.

En principio suena bien. El problema de este pensamiento, es el hecho de que existe una razón de fondo: la idea de que nunca serás lo suficientemente bueno.

Esto genera un gran desgaste emocional. Además, siempre habrá un límite de lo que puedes lograr.

Por ejemplo ¿Hasta dónde estás dispuesto a comprometer tus valores por dar más?

El crecimiento personal y profesional, parte de entendernos a nosotros mismos y tomar mejores decisiones que nos ayuden a ampliar nuestras capacidades.

Un aspecto de esto es ser más productivos, pero también hay otros elementos como sentirnos bien con nosotros mismos, ayudar a los demás, poder ampliar nuestras facultades emocionales.

Entonces, el “alto desempeño” solo captura una parte de lo que somos como personas.

Espero que este artículo te ayude a reflexionar sobre si te estás excediendo en el trabajo, que identifiques las causas y que puedas tomar mejores decisiones para tu vida.

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