Cómo beneficiarte de los buenos hábitos personales

Buenos Hábitos

Los buenos hábitos personales son esenciales para tu éxito.

¿Cuándo escuchas hablar de hábitos te suena a rutina y monotonía?

Un estudio encontró que el 45% de las actividades que realizamos son habituales y las realizamos sin pensar mucho.

Suena poco atractivo y más si tu intención es vivir más creativamente y con libertad.

Analiza tu ritual de la mañana.

¿Cambió mucho el de hoy al de ayer?

Posiblemente no.

Los buenos hábitos personales nos hacen avanzar

En casi todas las situaciones que enfrentamos, existe una reacción predeterminada. 

Eso son los hábitos personales.

Todos tenemos hábitos personales, porque es la manera en que nuestro cerebro ahorra energía y le da espacio a nuevos pensamientos e ideas.

Imagínate que todas las cosas que haces a diario las tuvieras que pensar una y otra vez; terminarías tu día muy cansado.

Los hábitos personales son los comportamientos que ya están establecidos en nosotros automáticamente.

Por tanto, los buenos hábitos hacen que reaccionemos o nos anticipemos rápidamente ante los cambios.

Los hábitos personales también nos limitan

Como los hábitos son inconscientes, la monotonía llega cuando tu vida está definida por hábitos fijos, que limitan la novedad, la aventura y la autoexpresión.

Más aún, los hábitos te pueden alejar de alcanzar tus anhelos más profundos.

La mediocridad, entendida como la falta de capacidad para hacer algo, es una acumulación de malos hábitos que no han sido examinados.

Por tanto, si quieres modificar tu vida positivamente, es necesario ser intencional acerca de cómo construyes buenos hábitos personales.

Los buenos hábitos son esenciales para lograr las metas

Cualquier meta, la puedes lograr con acciones orientadas, regulares y consistentes en el tiempo.

Y ahí está el poder de los buenos hábitos, pues son acciones regulares y automáticas, que te llevan a tus metas.

El punto es que cambiar a nuevos y buenos hábitos es todo menos automático, requiere de mucha consciencia e intención.

Casi todos tenemos objetivos de algún tipo, puede ser viajar, nuestra salud, las finanzas o nuestras relaciones personales.

Y es importante definirlas.

Pero el proceso para alcanzarlas está muy relacionado con crear esos “sistemas internos” que nos a ayudan a hacer las tareas que efectivamente nos llevarán a lograr los objetivos. Más que con la definición de las mismas.

Por ejemplo, procrastinar es un hábito, también lo es ahorrar, ser positivo, desconfiar, gastar de más o ser conflictivo.

Anatomía de los hábitos personales

A la hora de hacer del futuro, la realidad que quieres, muchas personas se fijan demasiado en las metas, cuando los hábitos son los que crearán una nueva realidad.

Si entendemos cómo se crean y funcionan, los podemos modificar. Para esto existe un ciclo sencillo:  

Ciclo de funcionamiento de un hábito personal

1. Señal. Es el factor desencadenante que activa el ciclo del hábito y envía a nuestro cerebro en piloto automático.  Puede ser una hora del día, un lugar, una secuencia de eventos o una emoción.
2. Rutina. Es la respuesta real del hábito exhibido. Los comportamientos pueden ser acciones realizadas externamente o patrones reactivos de pensamiento.
3. Premio. Es la recompensa que refuerza el hábito, haciendo que nuestro cerebro fortalezca el vínculo asociado entre el Disparador y el Comportamiento.

Cada vez que se repite un hábito, nuestras conexiones neuronales se hacen más fuertes y fortalecen el hábito. Por eso es tan difícil modificarlos

Creando buenos hábitos

La buena noticia con los hábitos es que una vez que se forman, son automáticos. Ya no necesitan que ejerzas un esfuerzo mental para obtener el resultado deseado.

La mala noticia es que tu cerebro no distingue entre buenos y malos hábitos.

Necesitas una acción consciente antes de hacer cualquier cambio duradero.

Para esto te propongo estos pasos:

Paso 1: Audita tus acciones por una semana.

Si ya tienes una idea de cuáles son sus hábitos diarios, elabora una lista de hábitos. Si no sabes aún cuáles son tus hábitos, haz un seguimiento de tus acciones durante una semana.

Paso 2: Identifica patrones repetitivos.

Observa tu lista de acciones e identifica cualquier patrón. ¿Qué haces varias veces al día, todos los días o casi todos los días? Elige una de las acciones que repites casi a diario.

Paso 3: Comprueba su utilidad.

Existen buenos hábitos y malos hábitos. Identifica cuál es la utilidad de los hábitos que encontraste. Elige los que te limitan negativamente. Por ejemplo: comer de más.

Paso 4: Disecciona el hábito

Los hábitos no surgen de la nada y tienen una lógica. Reconoce ¿Cuál es la señal para este hábito? ¿Cuál es la rutina? ¿Cuál es la recompensa? En el ejemplo de comer, puedo identificar que sucede a las 4 pm. Y que la recompensa es que requiere de pararme de mi escritorio y caminar. La recompensa es que mi cerebro descansa y puedo ver a otras personas.

Paso 5: Diseña un nuevo hábito

Si entiendes cuál es la señal del hábito, puedes evitar las situaciones que lo disparan. Si identificas la rutina, puedes elegir alternativas de acción diferentes. Si entiendes cual es la recompensa, puedes buscar cómo remplazarla con otras acciones positivas. En el ejemplo de la comida puede ser pararte a hablar con compañeros o dar una caminata.

Por lo tanto, la creación de hábitos no es un esfuerzo único sino un proceso continuo de observación y corrección de nuestros valores establecidos. Es una habilidad que podemos aprender y practicar a lo largo de nuestras vidas. Acuérdate que la creatividad en sí misma es un hábito.

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