Cómo delegar y avanzar en tus proyectos

Barreras para Delegar

Delegar es uno de los puntos más críticos para lograr lo que quieres, sin importar que seas jefe o no.

Por ejemplo, si alguien te ayuda con una labor del hogar, estas delegando.

O si en el trabajo tienes que coordinar funciones con alguien, de alguna forma también estás delegando.

El impacto que puedes llegar a tener solo, es mucho más reducido, comparado con trabajar con otras personas.

Sin embargo, existe una gran barrera mental para delegar de una forma adecuada.

Delegar es necesario pues en pocas cosas eres extraordinario.

Esa primera barrera para delegar, es creer que somos excelentes en muchísimas cosas y que  sabemos más que lo demás.

La realidad dista de esto.

Realmente eres excelentes y brillas en una cantidad limitada de labores.

Reflexiona por un momento.

¿Cuáles son las áreas que realmente te gustan y lo haces muy bien?

Ahora piensa en las cosas en que te desempeñas extraordinariamente.

Muy probablemente no son tantas.

Y no es por falta de esfuerzo. Cada uno de nosotros nacemos con unos talentos únicos.

Por ejemplo, quien es muy bueno jugando basquetbol, posiblemente no lo será tanto para el ciclismo, por sus características físicas.

Son tus características innatas, gustos, formación y experiencias únicas; las que te hacen sobresalir.

Entonces, si la mayor parte del tiempo trabajas realizando labores, donde no aprovechas tu potencial máximo, estas desperdiciando energía.

Entiende cuál es tu valor único personal.

Valor único personal es un concepto, que identifica la intersección de 3 elementos:

  1. Cuáles son tus fortalezas
  2. A quiénes les sirves
  3. Cómo les creas valor

En el momento de delegar, es imprescindible entender estos tres puntos.

Primero, cuáles son las áreas en que eres fuerte y donde naturalmente te desempeñas mejor.

Lo segundo es, quienes son las personas que vas a enfocar tus esfuerzos, ya sea porque ellos mismos te ayudan a crear más impacto, o porque son las personas a quienes quieres servir.

Tercero es entender la relación entre lo que haces en tu día a día y cómo eso impacta a esas personas en las que quieres enfocar tus esfuerzos.

Ayuda a que otros identifiquen sus talentos

Para lograr un verdadero impacto, debes entender no solo qué tareas delegar, sino también quien es la persona más apropiada para hacerlo.

Para esto es esencial que ayudes a identificar en los demás qué es lo que les gusta hacer, en qué cosas realmente se desempeñan bien y cómo puedes aprovechar esos talentos de los demás.

Para esto, existen varias formas, la primera es observando su comportamiento.

Cuando trabajes con alguien empieza a percibir ¿En qué se enfoca? ¿Qué es lo importante para él o ella? ¿Qué tipo de trabajo prefiere?

La segunda forma es ir y preguntar directamente a la persona sobre sus anteriores trabajos, sus experiencias, las cosas que le gusta hacer y donde se siente fuerte.

Estas conversaciones pueden ser más bien casuales.

Con personas de poca experiencia, será necesario explorar más sus características personales, observando a la persona en diferentes roles, para delegar mejor.

Logra acuerdos de trabajo

Ya sabiendo en qué eres bueno y cuáles son las fortalezas y gustos de otros, empieza a proponer formas de trabajo más efectivas.

De todas las tareas necesarias para realizar tu trabajo, puedes organizarlas de tal manera, que las realice la persona más adecuada para cada una.

Por ejemplo, si alguien es muy sociable, le podrías proponer roles donde tenga que relacionarse con personas.

Si alguien es más bien, concreto y directo, posiblemente pueda trabajar bien coordinando y ejecutando tareas.

Si no eres jefe, esta labor requerirá de mucha empatía y persuasión. Si lo eres también, pero puedes apoyarte en tu autoridad un poco más.

Confía y apoya el trabajo de otros

Otra de las grandes barreras para delegar es la desconfianza sobre los demás.

Es la creencia de que, si yo personalmente no hago las cosas o las reviso, no se realizarán bien.

Y es un temor, que tiene un sustento real, pues el trabajo tiene que hacerse bien.

Sin embargo, si no delegamos, no seremos efectivos con el tiempo.

¿Entonces cómo superar este dilema?

La respuesta es que tienes que tolerar que aparezcan errores propios del proceso de aprendizaje y acompañar este proceso.

Realiza seguimiento

Finalmente delegar requiere de realizar seguimiento y dar feedback sobre las tareas delegadas.

Cuando sucedan situaciones, que no son las deseables, es indispensable trabajar con los demás en ayudarlos a identificar los problemas y darles el espacio para que los solucionen.

Así las personas poco a poco llegarán a hacer real su potencial.

Entonces, es útil sobre los acuerdos realizados, periódicamente tener conversaciones sobre cómo van las cosas.

Estas charlas son conversaciones de interés hacia los otros. La idea es que sean agradables. Esto es trabajo colaborativo.

Si siempre estás supervisando cosas pequeñas, esto te quitará atención para realizar tu mejor trabajo. Es decir, donde haces lo que te gusta y produces impacto.

Delegar es una tarea que requiere paciencia y ofrece muchos beneficios. Pues podrás sentirte acompañado, lograr terminar tus proyectos y construir las cosas que te hacen vibrar. También ayudar a otros a crecer.

Con estos pasos lo puedes realizar de una forma más tranquila y efectiva.

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