Crear objetivos SMART que funcionen para ti

OBJETIVOS SMART

Para muchos, a esta altura del año sus grandes propósitos ya se les olvidaron, o tal vez no estén tan presentes.

Si te pasa, no eres el único, de hecho, el 30% de las personas después de dos semanas ya han olvidado sus objetivos.

Más aún solo el 8% cumple sus propósitos a final del año.

El tema no es sentirse mal por esto, sino pensar las cosas de forma diferente.

Los objetivos SMART

Los objetivos son la forma de canalizar energía hacia el cambio que buscamos, sin embargo, la filosofía tradicional de cómo plantearlos, para muchos funciona de forma limitada.

Reflexiona sobre algunos de los objetivos que te has marcado.

¿Qué tanto te han funcionado?

En la literatura de negocios desde los 80´s se popularizó una denominación:  objetivos SMART.

Específicos (S), Medibles (M), Alcanzables (A), Relevantes (R) y Temporales (T).

Es la forma más tradicional de formular objetivos.

Sin embargo, cuando estas creando tu vida, inventando y explorando nuevas formas de hacer las cosas, este enfoque no se adapta tan bien.

Veamos por qué.

Las limitaciones de los objetivos SMART

Hace casi 40 años, se vivía en una época de cambios más pausados y más certidumbre. La realidad del entorno actual es muy dinámica y estos objetivos presentan varias limitaciones:

Se enfocan solo en resultados muy concretos.

Esto significa que son buenos para medir procesos estandarizados y metas a corto plazo. Pero cuando estamos midiendo propósitos más complejos de lograr, no funcionan, pues solo tienen en cuenta el resultado y no el proceso de cómo conseguirlos. Por ejemplo, si tu propósito es bajar de peso, los últimos 2 kilos son muy diferentes de perder a los primeros 2, pues dependen de tu metabolismo único. La forma de reducir esos últimos dos kilos requiere de una cantidad de esfuerzo mayor.

Favorecen el corto plazo sobre el largo plazo.

Por su facilidad de formulación, tienden a hacer que subestimemos lo requerido para lograrlos. También pueden orientarnos a crear problemas en el largo plazo, por cumplir con una cifra. Por ejemplo, alguien puede vender con mentiras, para cumplir una meta; pero después de un tiempo vendrán los reclamos de clientes insatisfechos, mala imagen y pérdida de negocios.

Desestiman la variabilidad del entorno.  

Existen barreras para cumplir con nuestras metas que no advertimos. Los objetivos SMART tienen a obviarlas. Al medir resultados tan puntuales, dejan por fuera la incertidumbre que existe en la práctica. Tienden disfrazar las causas de incumplir una meta con argumentos como la “falta de voluntad”, pereza o la incompetencia personal ¿Cuántas veces has pensado que no lograste algo por flojera?

No tienen en cuenta el “costo” personal de lograrlos

Los objetivos SMART pasan de lado, los recursos personales para alcanzarlos. Por tanto, minimizan la energía necesaria para lograrlos. ¿Cuántas veces has conocido personas que consiguen sus objetivos profesionales y financieros a costa de su salud o su vida familiar?

Su orientación es todo o nada.

Estos objetivos tienden a verse como absolutos. Es decir: “Si no lo conseguí fallé”. Esta condición puede desalentarnos de continuar nuestro proceso de mejora. Por ejemplo, cuando no pudiste hacer algo que planeaste para un día en particular ¿Cómo te sientes? ¿Positivo o con culpa?

Pueden generar desmotivación o ansiedad innecesaria

Existe evidencia de cómo los sistemas de recompensas diseñados sobre objetivos muy concretos desmotivan a las personas. Los objetivos SMART tienden a inhibir la satisfacción interna como lograr un avance personal, luchar por un propósito o hacer lo que te gusta. Piensa en tu hobby favorito, en ese que se te pasan horas sin darte cuenta ¿Te presionaste a lograr una meta que no disfrutabas?

Objetivos SMART alternativos

Te quiero proponer una visión alternativa de objetivos SMART, que tienen en cuenta estas limitantes.

La idea es que sea una herramienta para que orientes tu energía y te motives a lograr las metas que quieres.

También que formules tus objetivos de tal forma, que evites sentir preocupación excesiva por el resultado de tus proyectos y te enfoques más en el avance.

Estas son sus características:

  • Simples

¿Son fáciles de entender? Esto es diferente a sencillos, más bien si es claro lo que conlleva realizarlos.

  • Manifiestos

¿Tienen significado para ti? Esto va a más allá tus deseos. Es más bien si esa meta la sientes como algo que tú haces por una necesidad interna ¿Estás dispuesto a dar lo mejor de ti por lograrla, así te cueste?

  • Accionables

¿Se entiende rápidamente lo que es necesario hacer para cumplirlos? Por ejemplo, si vas a iniciar un nuevo emprendimiento existirán muchas incógnitas. Pero puedes definir que el primer paso es estudiar el mercado.  Es decir, es algo concreto para ti.

  • Realistas

¿Lo puedes alcanzar con los recursos a tu disposición? Una meta es realista sucede cuando el punto final es alcanzable con los recursos que tienes disponibles hoy.

  • Trazables

¿Se puede medir su progreso? Algunas metas no encajan en un marco temporal tan fácilmente como otras, pero podemos hacer cosas activamente para lograrlas. Por ejemplo: una buena meta es dejar de juzgar a las personas, pero decir que lo haré en tres meses es más difícil. Pero puedo dejar de criticar a mis compañeros de oficina para iniciar.

Si tu trabajo tiende a ser creativo, o enfrentas mucha incertidumbre en el día a día, este marco de pensamiento puede ser de mucha utilidad.

share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *