La vida como un Proceso Creativo

La vida como un Proceso Creativo

Todos queremos prosperar, tener las cosas que deseamos, las relaciones que nos iluminen el alma, vivir una vida mejor. Sin embargo, muchas veces nos obsesionamos con nuestras metas y deseos; dejando de lado el proceso para lograrlas.

Para explicar esto quiero traer mi caso. Yo llevo 18 años como emprendedor y durante este tiempo he sido exitoso en el grado que he vivido cómodamente de mi actividad, pero por otro lado mucho tiempo los resultados que obtuve los logré sacrificando mis valores y salud psicológica.

Mi enfoque centrado en los resultados

Mi idea del éxito se fundamentaba en lo siguiente: tener una empresa de unos 50 empleados, en un edificio súper “cool” dónde todo el mundo fuera creativo y uno de los lugares mejores para trabajar. Yo sería una especie de gurú de las buenas ideas y la empresa sería de las más admiradas.

Por muchos años mantuve ese deseo, sin embargo, la empresa no creció hasta dónde yo quería, ni tampoco tenía el edificio de mis sueños.  Me sentí por muchos años mal al respecto, pues no lograba esa visión. Mi sueño no se lograba.

En mí existía una lucha por crecer más y para eso estuve dispuesto a comprometer mis valores, en el sentido que aceptaba relaciones de desigualdad con otras personas, de los cuales no me sentía del todo bien, pero por mi deseo de obtener el tipo de contratos que requería para mi visión de lo que deseaba, comprometía mi tranquilidad e incluso valía personal por mantener a la empresa andando.

Entre tanto, la empresa era exitosa, pero no como yo quería que fuera exitosa. Era rentable, producía muy buen trabajo, valor para nuestros clientes, aprendíamos muchas cosas juntos.  Mi visión era de que algo estábamos haciendo malo y que eso no nos permitía crecer. Yo estaba tan centrado en el resultado que no me permitía ser flexible y ver otras oportunidades, tal vez no requeríamos un edificio o posiblemente podríamos hacer mejor trabajo sin tener 50 empleados. 

Lo que entendí, es que cuando me centraba en el resultado solamente, me sentía más estresado, cerraba mis oportunidades mismas de crecimiento, comprometía mis valores y muchas veces tenía que aguantar situaciones que iban en contra de mí. 

Mi nueva orientación centrada en el proceso

Llegó un momento en que decidí que ya no quería más de esto, no quería trabajar con gente que no me agradara, la vida es corta para aguantar eso. También me di cuenta que mi empresa no tenía que tener un tamaño especial y un número de empleados para ser exitoso. Así que decidí hacer las cosas de manera diferente.

Encontré que me hace muy feliz ver los cambios positivos en las personas y que en eso me debería centrar. También en trabajar con gente que valora y aprecia lo que hago. Otro de mis hallazgos es que podía organizar el trabajo mejor, con alianzas y no con tantos empleados. Cuando la gente trabaja por las cosas que la motiva internamente crea cosas asombrosas.

También entendí que necesitaba ser más flexible en mi visión del negocio, centrarme en crear valor y en conectar a la gente que naturalmente aprecia la perspectiva que ofrezco para sus vidas. 

Darme cuenta de esto ha sido un proceso, de probar y aprender constantemente. También me ha exigido vencer mis miedos a plantear enfoques en los que creo, que no son necesariamente compartidos por todo el mundo.  

Investigando más encontré que la manera en que llegué a estas conclusiones y a la construcción de esta nueva fase de mi empresa, está muy relacionado con los procesos creativos. Creo hoy en día que, si somos lo suficientemente flexibles, podemos empezar a lograr nuestras metas de una manera que no comprometa nuestro ser y nuestros valores, visualizando la vida como un proceso creativo.

¿La vida como un proceso creativo?

En corto, un proceso creativo, es el desarrollo de una solución, a una situación o un anhelo personal a través de la creatividad. Muchas veces enfrentamos retos de la vida y nos desmotivamos a la mitad, cuando las cosas mejor se ponen. 

Si entendemos la vida como un proceso creativo, es posible que podamos tener más tenacidad, para superar los momentos duros de la vida. Quiero compartir, las cuatro fases de este tipo de procesos:

1.Preparación

Aquí definimos el problema, la necesidad o el deseo, y recopilamos la información que la solución o la respuesta deben tener en cuenta, y establecemos criterios para verificar el éxito de la solución.

2. Incubación

En esta etapa, nos alejamos del problema y dejamos que nuestras mentes lo contemplen y lo resuelvan. Al igual que la preparación, la incubación puede durar minutos, semanas, incluso años.

3. Iluminación

Es el momento en que las ideas surgen de la mente para proporcionar la base de una respuesta creativa. Estas ideas pueden parciales o totales, sobre la solución. A diferencia de las otras etapas, la iluminación es a menudo muy breve, e implica una gran cantidad de ideas en unos pocos minutos u horas.

4. Verificación

La etapa final, uno lleva a cabo actividades para demostrar si lo que surgió en la iluminación satisface la necesidad y los criterios definidos en la etapa de preparación. Esto conlleva un trabajo con otras personas.

Un proceso creativo, puede tomar tiempo, por ejemplo, en la fase de incubación. Este es el momento cuando muchos renuncian a sus ideas. Si visualizamos que la vida puede ser un proceso creativo, tal vez nos puede ayudar a ser más perseverantes frente a nuestros miedos y ver las cosas bajo una luz más positiva. 

share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *