Los tres posibles destinos de la vida que deseas

Los tres posibles destinos de la vida que deseas
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Una de las preguntas fundamentales que algunos nos hacemos cada cierto tiempo es: ¿qué tipo de vida quiero para mí? Este puede ser un desarrollo consciente o inconsciente y de la forma que lo llevemos a cabo se pueden desprender tres posibles resultados:

  1. Vivir la vida sin cumplir con nuestro potencial
  2. Un éxito aparente, con un vacío interior
  3. La construcción de una vida auténtica y feliz

Quiero compartir con ustedes algunos pensamientos acerca de cómo podemos enfocarnos a una vida feliz a través de la autenticidad. Para esto analicemos estos tres posibles resultados:

Vivir la vida sin cumplir con nuestro potencial

El primer posible resultado del tipo de vida que podemos construir, es que no logremos ser quienes podríamos llegar a ser, ni tener la vida que nos haría felices. En este caso las razones que pueden llevarnos a este camino son dos: la inconsciencia o el miedo.

La consciencia es el conocimiento que cada uno de nosotros tenemos de nuestra propia existencia, de nuestros estados y actos. La inconsciencia es lo contrario. Por tanto, alguien que no esté en capacidad de conocerse a sí mismo no podrá guiarse para construir y aprovechar las oportunidades que se presenten, tampoco entender cuál es la vida que realmente quiere.

Por otro lado, pueden existir personas que son conscientes de lo que buscan, pero no están dispuestas a asumir la responsabilidad de afrontar el reto de construir esa vida que quieren. En la mayoría de los casos la causa es por creencias limitantes, que en el fondo se manifiestan a través de miedos. Si sentimos que podríamos tener una vida mejor y no nos atrevemos, es indispensable revisar estas creencias.

Un éxito aparente, con un vacío interior

La segunda alternativa está relacionada con tener un proceso de desarrollo fundamentado en lo que aparentemente nos hará felices. En esta categoría se encuentra crear una vida alrededor de factores externos a nosotros.

Por ejemplo, basar nuestra vida en poseer una buena casa, un carro lujoso, viajar a los mejores destinos, ir a los mejores restaurantes, tener la pareja perfecta, los hijos de mostrar y así.

Hace poco leí un artículo de cómo muchos artistas musicales exitosos como Avicci, – que en menos de 5 años se convirtió en un fenómeno de la música electrónica, llenando estadios y ganando mucho dinero- que cometen suicidio.

 Aunque es un caso extremo, el punto que quiero hacer énfasis es que la felicidad nunca va a estar fundamentada en lo externo, pues siempre vamos a querer más. Ya sea prestigio, poder o más cosas. Si ya tenemos un carro, vamos a querer uno más lujoso, cuando lo tengamos, queremos otro más, cuando lo logramos, será un jet.

Este tipo de orientación de vida se basa en una lógica de escasez que responde a la siguiente pregunta: ¿Qué me falta para ser feliz? Donde siempre algo hará falta.

Por tanto, el éxito fundamentado en la acumulación de cosas es vacío, pues no responde a las preguntas fundamentales de la vida. No nos conecta con nuestro ser.

Muchas veces estas expectativas que nos fijamos nosotros mismos, vienen de cómo fuimos criados, de las opiniones a las que fuimos expuestos y de visiones que tal vez tienen sentido para otros, pero no necesariamente son para nosotros. Reconocer esto, nos puede ayudar a orientarnos mejor.

La construcción de una vida auténtica y feliz

Ahora está la tercera alternativa, que es construir una vida desde lo que somos. Abraham Maslow, el fundador de la psicología humanista, dijo:

“un músico debe hacer música, un artista debe pintar y un poeta debe escribir, si quiere estar en paz con sí mismo”.

Lo que quiso expresar es que la verdadera satisfacción proviene de cuando estamos viviendo nuestras vidas de tal manera que estamos jugando con nuestras fortalezas, talentos e intereses innatos. Uno de los descontentos que escucho más a menudo de las personas, es la sensación de que la vida que llevan es incongruente con lo que realmente son.

Aquí es donde entra el concepto de autenticidad en la vida y es vivir la vida en nuestros términos, no los que aprendimos de los demás, sino lo que realmente son la expresión propia de nuestros anhelos y deseos. Esto es un camino que implica reflexionar sobre realmente quienes somos y qué es lo que queremos.

Llegar a estas respuestas no es una tarea automática, más bien es un proceso creativo, iterativo y de descubrimiento. Conlleva asociar múltiples ideas, percepciones y pensamientos, cuestionarnos a nosotros mismos, observarnos, interactuar con otros y experimentar.

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